miércoles, 22 de marzo de 2017

Escalada

y empezamos la subida de esta cima tan ensimismada,
y así nos vamos y no decimos nada,
paso a paso,
corto pero con ritmo,
generando nuestro propio abismo.
Paramos, luego seguimos,
hacia una caída tan fuerte que nos siembre de nuevo en la tierra,
que nos robe la sangre con las raíces de los árboles,
hasta hacernos parte del plan de la próxima primavera.

Córtame un brazo,
o córtame una pierna,
ya no sé en donde empieza y en donde termina esta realidad cuando no estás en ella.

A veces te sueño y a veces te canto,
a veces te aviso que ya voy llegando,
a veces me despiertas y no estás, y me preocupo tanto, tanto,
que sigo subiendo,
que sigo cayendo,
que te sigo cantando.