sábado, 25 de marzo de 2017

Campeón

Llegando muy temprano, o muy tarde,
tú siempre has sido fiel a tu estilo que busca ser lo más apegado a no tener un estilo.
Te quedas callado si no hay nada que decir, y si lo hay callas aún más.

Caminas siempre como esperando ese deseado centro
para rematarlo de pierna derecha al fondo de las redes,
caminas siempre alerta a ese pase que hasta ahora no llegó.

He sido testigo de la progresión del blanco de tus cabellos,
de cuanto odia el silencio tu oído izquierdo,
y lo mucho que le importa un carajo al derecho.

noventa minutos, treinta minutos, tiempos extra... nuestras comuniones fueron así,
como programadas por la televisión,
buscando algo que absorba las preguntas cotidianas en las que no hay un trofeo de por medio.
Buscando hacerse saber el uno al otro algo trascendentemente futbolero.

A veces te cortas la cabeza y andas por ahí como uno de esos pollos
dando vueltas sobre ti
buscándola, tropezando con todo,
aunque siempre has sabido donde la has dejado
prefieres primero dibujarte una a mano alzada.

Otras veces eres como una cortina que tapa las preocupaciones
las tristezas, las desesperanzas con una sonrisa.
Arrancas los afanes que uno hace en un esfuerzo por parecer preocupado
con algún comentario desgraciado que arranca las penas de la boca del estómago con una carcajada.

Tal vez no te debieron darte el trofeo antes de haberlo ganado,
tal vez nadie debió de haberse entregado a ti, antes de habertelo ganado... pero yo te amo, campeón.