jueves, 6 de octubre de 2016

Manicomio

Siempre te amé
tal vez más allá de lo que un hombre debe intentar amar.

Crucé de punta a punta el campo de batalla del dar y tomar.
Pasé de la conquista dictatorial
a una débil democracia de uno.

Hoy escribo y escribo,
literalmente sin sentido,
porque he encontrado mi suerte, la suerte de haberte perdido.
Qué de esa suerte están hechos los poetas,
que todos los demás de nuestras palabras son marionetas
que esto, que el otro
que sí fui yo, yo no fui.

Se avecina una una revolución.  
un golpe de estado,
una devolución,
ya el último beso ha sido dado.


Debería existir un lugar para el que ha perdido el corazón como lo hay para el que ha perdido la cordura,
quizá con un nombre distinto, y nada más.