martes, 18 de octubre de 2016

Hablando de amor

No sé como alguien puede hablar de amor y no mencionar tu nombre.
... quisiera reventarles mi copa en la cara, escupirles, y darme la media vuelta.
luego pienso en el whisky, en mi saliva, en la vuelta, y me contengo.

¿Qué van a saber de amor hablando de otra cualquiera?
Me siento triste a veces por la ignorancia de la gente,
por hablar de lo que no conocen, y hasta presumirlo.

Todo mundo me dice que no sé estar sin ti
-como si alguna vez hubiesen estado contigo-.
Hablar resulta tan fácil cuando se nace con boca,
pero no saben lo que es nacer en tu boca,
lo que es estar lejos de tus labios en el preciso instante después de haberlos besado.

En la mesa hay más de una mujer que asegura no creer más en el amor,
que sabe bien como son los hombres,
que somos unos ingratos que no pensamos más que en follar.
Y mientras agitan su bebida, y con ella el alarde de sus ideas de no volverse a enamorar jamás
nuestras miradas fraguan ya un plan para matar dichas verdades en la cama.

jueves, 6 de octubre de 2016

Manicomio

Siempre te amé
tal vez más allá de lo que un hombre debe intentar amar.

Crucé de punta a punta el campo de batalla del dar y tomar.
Pasé de la conquista dictatorial
a una débil democracia de uno.

Hoy escribo y escribo,
literalmente sin sentido,
porque he encontrado mi suerte, la suerte de haberte perdido.
Qué de esa suerte están hechos los poetas,
que todos los demás de nuestras palabras son marionetas
que esto, que el otro
que sí fui yo, yo no fui.

Se avecina una una revolución.  
un golpe de estado,
una devolución,
ya el último beso ha sido dado.


Debería existir un lugar para el que ha perdido el corazón como lo hay para el que ha perdido la cordura,
quizá con un nombre distinto, y nada más. 

Días pasados

Y después de todo no se trata más que de eso:
días pasados.


Aferrarse a ellos no es bueno, porque simplemente
es un esfuerzo desperdiciado. 
¡Nada va a volver! y aconsejan los sabios: tampoco tú vuelvas, 
no vuelvas a donde fuiste feliz, y agrego, 
a donde fuiste infeliz mucho menos... 

¿A dónde vamos con la mirada tan enterrada en el suelo?

Cuando pienso en algunas mujeres -ahora que me sobra el tiempo por las noches-
me sudan las manos...
hay un par de las que no recuerdo su nombre -si es que alguna vez lo supe-,
que de recordarlo lo pronunciaría en honor a su destreza para moler mis huesos con sus caderas.

¡Tú!... ¡tú!... ¡tú! 

El buen sexo, considero, debe parecerse a la muerte,
y no es que haya muerto muchas veces y nunca haya tenido buen sexo, sino lo contrario;
quedas hecho polvo, en lo que dicen después de una vida nos convertiremos,
además que todo el aire del mundo no parece suficiente, 
como si los pulmones quisieran carne y no oxigeno.

Hay veces que me siento tan apartado de la realidad que ver mis calcetas cubriendo mis pies mientras hago el amor
es lo que me hace realmente saber que estoy vivo -pienso-
y afortunadamente tan imperfecto como siempre lo he sido.


(Los poetas parece que nacemos para nada,

para perder constantemente como la única forma de poder ganar "algo").

Pasado de días sumados y restados,
presente anti aritmético.
He vivido más en otro tiempo

del que vivo en el ahora.

¿Qué si quiero desperdiciar mi tiempo?
¿A quién pertenece la muerte que se llora tanto, al que vive, o al que muere?



Vámonos riendo

Entre risas y risas te digo que te quiero
Entre risas y risas te digo que me olvides 

No he aprendido a ligar la sonrisa con sólo los momentos felices de la vida, 

o tal vez sí, pero me es demasiado inhumano para con los demás el aceptarlo.