lunes, 26 de septiembre de 2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

Ella era como el fuego

Ella era como el fuego,
pero no exactamente como el fuego,
sino algo más,
ella era como esa ceniza que nunca se apaga...

Ella era permanente.
Llegó para quedarse.
No hizo ningún ruido,
y se adentro entre la selva de mi saliva, 
como se adentran los soldados en las filas enemigas.
Estaba lista para aniquilarme.

Desconozco a ciencia cierta
desde cuando fraguó este plan,
debe tener unos 15 o 20 años
pero lo cierto es que me ha dejado en jaque.

¡Esperanzado a las reglas, al juego limpio! -como buen perdedor-. 
¡Esperanzado a que te canten una jugada prohibida para creer en verdad que no soy tan ingenuo!

¡Mate!

Ella era como el fuego,
y yo la hierba seca que entre caricias se hacía humo.
Leía su nombre en las llamas, y lo gritaba entre crujidos.

Ella era como el fuego,
y yo la hierba alimentada por el viento.
Ella era como el fuego,
pero un día, como el fuego,

se apago... 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿Qué es el amor para mí?

Ella tiene no más de veinte
y yo no menos de treinta,
todo a mí al rededor huele a campo
cuando se acerca a mí en ese vestido blanco con flores negras

Estoy enamorado de ella,
y ella no lo sabe,
o lo sabe pero no lo quiere saber.

Me siento un tonto hablando de cosas tan serias
en una realidad sin hierba,
donde la oferta y la demanda es tan dispar
que se encarecen los sentimientos.

Pero debe saber que yo la quiero bien,
aunque también es preciso que sepa que la quiero mal en esos ratos que la veo alejarse de mí...
moviendo mi mundo de lado a lado.

anoche la soñé,
y le he dado un beso...

Es posible que a estas alturas no lo sepa...
Pero ¿Qué es el amor para mí?

martes, 13 de septiembre de 2016

A veces

A veces sólo pienso en encontrarte por la calle,
en tropezarme contigo por accidente
-de esos que no cubren las aseguradoras-

A veces sólo pienso en dormir junto a ti el sueño largo de los enamorados,
de despertar y que sigas estando a mi lado;
de comerme el pan de tus besos en el desayuno,
que después de los buenos días las dudas no queden en ninguno.

A veces sólo quisiera atravesar todas las puertas del mundo
hasta estar seguro que no voy a encontrarte nunca más
para entonces, en verdad, empezar a buscarte.