viernes, 12 de agosto de 2016

La mujer que no tengo

Hoy desperté a tu lado y fue entonces cuando me enamoré de ti,
tú, la mujer que no tengo.
Me enamoré de ti,
de tu espera, de algo más allá que el vacío que te anuncia,
me enamoré del instante en el que aparecerás.
Redundante.

La mujer que no tengo,
esa que sabe como volverme loco,
que no me habla, y hace como que no existo;
la que vuelve mis ojos girasoles sobre el desierto,
la que calienta mi cabeza más que mi cuerpo,
esa que desaparece cuando toca por primera vez mi cama,
la que sólo habla en mis pensamientos,
y que doma cual caballos salvajes mis sentimientos.
Que se hace carne en fines de semana
pero nunca un lunes mi presencia reclama,
esa que tiene por rutina estar lejos de mí
la que espero jamás tener, 

para que lo nuestro sea eterno. 

Verdad/Mentira

El mar creció
y dejó de ser tan mar
dejó de acercarse a mí,
olvidó de bañarme con sus olas,
se dedicó simplemente a mirarme,
a pensarme.

Empezó a hacer planes para viejo,
y empezó a vivir como tal,
olvidando que mis brazos eran fuertes para acariciarlo una y otra vez más...

¿Qué sería de la vida
sin la mentira que le da vuelta a la verdad 
para poder seguir amaneciendo?

Viernes

Es viernes ya y la semana para mí ha sido un lunes eterno,
resolviendo temas "importantes" sin importancia -al menos para mí-.

¿Qué es eso de vivir muerto, para vivir tan sólo un día a la semana,
y encima preocuparnos por la fisiológica muerte?
como si la última en verdad fuera algo malo. 

...Los primeros rayos del sol son su comida favorita,
junto con las risas, y los ratos con los amigos.

Engordamos nuestra muerte,
la criamos como a un hijo,
hasta que es lo suficientemente adulta para tomarnos de la mano
y mostrarnos la salida.


Es viernes ya y tengo la cabeza llena de tonteras,
pero por increíble que parezca mi ansiedad hoy está tranquila,
he vuelto vivo, y a su vez un poco más muerto
de una larga, larga batalla.