lunes, 27 de julio de 2015

Mi luna

Sus ojos me devoraron
Con esa mirada lobuna que asesina a su presa antes de tocarla...

Me perdí en su mirada furtiva,
mientras el resto de mi cuerpo se deslizaba por el laberinto de su encanto
temblando de miedo, disfrazado de deseo.
Su sed era tan grande que me escabullí entre sus manos
como la gota de agua que se escapa al beber del vaso.

Ella cazaba mis demonios 
mientras domaba uno a uno mis placeres.
Yo estaba al borde de sus caderas 
entendiendo que la vida no vive de quimeras...
De pronto como un déjá vu en su escote me descubrí
saliendo entre sus senos con frenesí.
Los latidos de su corazón eran como un metrónomo
al que no obedecían sus gemidos progresivamente penetrantes en mis oídos,
lista para interpretar su mejor melodía
me sujetó contra ella mientras entre mieles se escurría...
Me tomó fuerte, sin pensarlo, y la he saboreado hasta después de darle el último trago.

El fuego debería tener su nombre,
y sus curvas sin duda deberían ser un letrero de precaución.

Ya quisiera la noche tenerla alguna vez como su luna, como lo hice yo.