viernes, 14 de noviembre de 2014

De verdades y relatos - 1

"¿Quién dice que la verdad no engaña algunas noches,
y que el querer no se viste con reproches?"

Cuando el juez anunciaba tu victoria
no había ya en mi espacio para la gloria,
aunque aposté todo a que lo nuestro ganaría,
qué le puedo decir a mis colegas cuando festejo tu partida.

... anoche he amado a una,
y la noche anterior a otras dos;
he ido por los bares como el perro sin dueño que soy,
muchos de los que están ahí me comprenden,
sé que me comprenden,
pues los he visto beber tanto como yo.
Ojalá algún día pudiera cruzar palabra con ellos
o al menos saludarlos por su nombre, tal vez algún nombre...
Eso de no saber cómo llamar a los demás en un bar, has de saber, es un poco complicado,
no sé si debería llamar a todos los borrachos Alfredo,
y a las putas del bar...



¡Carajo! aún te recuerdo
a tus dos años de muerta,
y también te recuerdo después de tu muerte, tan preñada de estupidez, pariendo a cada rato.
No sé qué me place más,
si amarte contigo, o amarte sin ti…
pero que más te puedo decir cuando ahora estás tan llena de mal gusto,
¿Qué es eso de morir y andar por aquí a tan malas horas?
Vete.

sábado, 8 de noviembre de 2014

50 años.

El impresionante futuro que todo mundo le vaticinaba se le vino encima, el peso de las verdades que nadie quiere a su tiempo escuchar es ya insoportable. Hace frío. El viento sopla tan sólo como una broma para hacerle temblar las piernas, es de noche. A lo lejos autos rompen el constante silencio de las olas del mar, la luna planta su camino sobre el agua en línea recta, el destino parece ser ahí claro. La impotencia que da fuerza a las ganas de pararse frente a la boca espumante del mar también le dice que todo es mejor debajo, que ahí no se necesita fuerza para moverse.
- Tengo que aprender a ahogarme, pensó, no puedo ser tan débil... todo mundo me dijo que yo era el más fuerte, que yo tenía talento.
¿Pero qué es el talento? Es la habilidad aplaudida por aprender las cosas que a todos les interesa, como un perro amaestrado, talentoso. ¿Qué sucede cuando creces y te das cuenta que realmente no te interesa nada de lo que te han enseñado? Que estás fuera de lugar cuando intentas apegarte al convencional plan de vida que todos para ti tenían diseñado.
Tu arte/talento/vivir se convierte en un fracaso constante, tu persona se vuelve amorfa, careces de valores porque no eres valorado por nadie, y no siendo suficiente, te agencian el no valorarte a ti mismo. La presión es tan fuerte que el fondo del mar se convierte en un remanso de alegría. Nada duele ya menos que toneladas de agua encima. Creces con marcas en la cara, con mal aliento, con las uñas negras de arrastrarte entre la tierra de la ignominia. No puedes ser alguien cuando todas las vacantes de cuando naciste en este mundo parecen estar ya ocupadas. Con mucha suerte por la vida conoces a alguien parecido a ti, al menos en ser igual de relegado por la línea de producción de esto a lo que todos llaman vida.
Todos te traicionan, es que uno es como un espejo al que todos quieren cuando en él se ven lindos, pero cuando uno cambia y muestra su persona como es, de una manera animal, inconsciente, arrabal, sin la frontera establecida de la moral atenta por los más grandes hipócritas de esta vida que todos juran tener, te vuelves mil espejos, un espejo roto contra la dura pared del tiempo.
- Han pasado ya mis mejores años sin darme cuenta de los verdaderos retos, y hoy no sé cómo enfrentar el fracaso. ¿Cuánto habré de aguantar la respiración para encontrarme de nuevo? Cuando vuelva a verme me daré un fuerte abrazo, me preguntaré donde he estado estos últimos 40 años, porque no hay nada como un reencuentro tan esperado. ¿Tendré barba y bigote como ahora? Seguramente no, debo ser una persona afeitada, con una familia, una cama caliente, y de domingos soleados, o al menos de domingos. Quizá tenga un auto.
El vodka acentuó el sabor amargo que acarrearon 50 años a su boca. La luna le dio la bienvenida a su suelo, el viento comenzó a tornarse tibio a lo lejos, todos los autos desviaron su camino, los problemas cobraron su verdadera dimensión sumergidos en el interminable mar del olvido, y al fin se abrazó consigo mismo.
- Es que siempre he sido yo.
Es que siempre he sido yo.