sábado, 8 de marzo de 2014

Six pack

Nunca creí encontrarte ahí 
en el último trago de esta lata de cerveza
con ese recuerdo tuyo, el más cercano al olvido,
que aprieta el cuello cuando piensas en los domingos después del super
o en las noches de viernes, cuando todo pareciera haber terminado feliz, 
como en todos los cuentos de hadas, y claro, con final prematuro.

Te he encontrado en muchos lados,
en un saludo, 
en los últimos rayos del sol, 
en un silencio grupal,
y sobre todo en las falsas despedidas,
que me hacen recordar la tuya, la única -que dices- ha sido real.
Ahora entiendo que en las despedidas reales
nunca se pronuncia un adiós.

Reduzco todo a que encontrarte en persona sería bueno,
el día que la memoria se vuelva una causa perdida.
Pero encontrarte sin tu persona, cuando para empezar, no te buscaba...
cuando eres lo que en otro tiempo necesitaba,
se vuelve algo triste, prófugo, vacuo,
-¡Ja!... Vacuo, tan rimbombante como lo que es, vacío-
eres ese sueño pobre que sólo reemplaza el cansancio de una jornada larga,
un cabello gigante sobre mí,
eres la falta de ganas.

Creo que será mejor destapar otra cerveza de este six pack,
será mejor que beba de esta nueva lata, 
y te deje ahí donde perteneces, 
en el filo de esa lata vacía, en esa que se aplasta.