miércoles, 29 de enero de 2014

¿Quién?

¿Quién se atrevería publicar lo que te he 

escrito en el viento? 

Palabra oculta a la vista, 

sin vocales, 

espejo de carbón que nada sabe...

domingo, 12 de enero de 2014

La casa vacía

La casa está vacía,
nosotros nos mudamos a esa parte en la que el amor y el olvido se encuentran,
es tan lejos de nuestro hogar, en el que no me quiero recordar sólo como un invitado.

Procura escribirme en tus sueños,
cuida el fruto de mis decembrinos besos,
llévate algo de comer para el camino porque has de saber que es largo.

Hoy vivo donde hay mucha gente y pocos viven,
hoy moriré un poco con todos ellos,
hoy no quiero vivir ni tantito sin ustedes dos.

La casa está vacía,
espero te hayas llevado contigo las risas que dejé en nuestra cama, frente al televisor,
ellas no tienen la culpa,
cuídalas, no son muchas, pero son sinceras,
serán buenas contigo porque no saben serlo con nadie más.

A partir de hoy, dejemos que las paredes hablen lo que sólo ellas saben,
que nos extrañen,
que consuelen al llanto, a las lágrimas
y a los sueños mal alimentados;
dejemos que nuestra casa guarde el luto del trago amargo de nuestro beso de despedida.






No tengo duda que hoy ha de llover,

que hoy se ha de abrir la tierra un poco para amarrarme los pies,
y el tiempo hará una jugarreta de esas, de esas que acostumbra hacer... 

domingo, 5 de enero de 2014

Inmortales

Hay muchos que al morir
pierden la vida; 
algunos otros, 
    al morir, 
        se la han ganado completamente.







Desde entonces


Volamos juntos un día
y nos quedamos parados en una rama todos los demás;
con nuestros dientes arrancamos nuestras alas
para no perder contra viento de la ansiedad.


Desde entonces:

Decidimos jugar a quemarle los pies al diablo,
a poner velas junto a las ventanas,
y contar ovejas ajenas dentro de la misma cama.

Decidimos ver amaneceres juntos, sin despertar,
ir a buscar tesoros sin ganas de encontrar,
mirar siempre hacia el mismo lado
pero no hacia el mismo lugar.

Decidimos vernos a diario sin nada preguntar,
jugar siempre el mismo juego,
sin saber perder, o ganar.

Fuimos un reflejo de lo que quisimos,
mas no un reflejo de lo que realmente fuimos,
y siempre de nuestra libertad huimos
para creernos encontrar.

Un día el recuerdo que hacía sombra a nuestro engaño decidió partir,
nuestras alas crecieron de nuevo en el prolongado y oscuro silencio,
el invierno suplanto a la primavera,
y desnudos ante el frío nos vimos al fin como una cosa cualquiera.

Costumbres, equivocaciones, y otra clase de adicciones,
como la de confundir el amor con la necesidad de amar,
es de la que se construye ahora el cementerio de nuestra oportunidad.

De costumbres, equivocaciones, y otra clase de adicciones,
lo único que me queda, desde entonces, 
es esta maldita costumbre de todos los días tenerte que olvidar.