lunes, 18 de marzo de 2013

Lolito


¿En qué habrás estado pensando el último día de tu muerte, Lolito?
Esos días fueron tu muerte...
¿Cuánto habrá durado tu aliento de despedida, un segundo, un día, una vida?
¿Te habrá alcanzado ese tiempo para ver como cada desacierto no era más que la oruga luchando contra su propio cuerpo?
Lolito, Lolo, nos debiste haber dejado algo escrito en una libreta, en una servilleta
O uno de esos tantos papeles que siempre cargabas en el bolsillo de tu camisa
Que nos contara todo en dos tres palabras, todo aquello que ahora calla tu vieja vida

Sí alguien ha estado vivo mientras vive, ese has sido tú.
¿Quién te vio como yo, viejo amigo?
Traté de apuntalar tus caídos parpados
Pero ya habías vendido ese terreno a la muerte
¿A cambio de qué? Padre de mi padre
¿Qué era eso que te hacía falta y que no pudimos darte para que te quedaras?
Te fuiste cansado de ti, cansado de todo, cansado de no haber podido hacer el tiempo volver

Espero haber sido mejor amigo, o nieto, que consejero
Pero no podía aconsejarte otra cosa más que no fuera que no te murieras, Lolito
Recuerdo la tarde en la que conversamos largo tiempo
Con tu voz llena de ausencia, voz que ya no venía de tu boca
El crepúsculo de tus ojos y tu cabello de recién nacido
Puse mis oídos en tus manos para que secaras tu boca de todas esas palabras que escurrían de tus labios

Debías de haber esperado un poco más
Tú que siempre fuiste tan testarudo debías haber esperado un poco más
Nayita sigue comiendo a tus horas, te hace un lugar en la cama 
Y en su silencio estoy seguro que discute aún con tú fantasma
Debías haber esperado un poco más 
Porqué a mi abuela se le ha envejecido el cuerpo pero no el alma
Y te clama frente a esa foto tuya que ahora es lo único que detiene las paredes de su casa

Hace ya unos años que sólo te veo en sueños, abuelito
Aún siento el peso sobre mis hombros de cuando te cargamos en esa caja
Te sembramos como el árbol de buenos hijos que fuiste 
Y te regamos con nuestras lágrimas.