viernes, 21 de septiembre de 2012

Ya sin ti




¿Y que puedo hacer ya sin ti?
¿Que puedo hacer con mi mirada extraviada en donde no estás?
Nada puedo, nada quiero ya.

Mi cama te reclama
Estoy perdido en ella
Cada palabra mía 
Solo encuentra en el eco, la respuesta de tu ausencia
Hoy se que no hay vacío más grande
Que el sitio donde no estás.

Estoy ahogado en la impotencia
Encadenado al fondo de éste vaso de agua
A sabiendas que no volverás jamás.

Mis piernas no son tan fuertes
Como para soportar mi alma, desvanecida.
Pero si son sólo palabras y más palabras las que golpean a mi corazón necio
Las que me dicen que no debo sentir lo que siento
Absurda terquedad de no querer ver la diferencia entre el final y darnos tan solo un tiempo.

Se va secando la vida de ilusiones
Castillos en el viento
Que jamás tendrán cimiento
Se va muriendo el amor
Se va terminando lo eterno
Y yo me voy quedando solo, solo, tan solo
Como sí mi cuerpo estuviera ya en el cementerio
¡Devorado por gusanos!
Olvidado por el tiempo...



Mujer sin marido




A veces me pareces tan ajena 
que siento que peco cuando estoy contigo
Eres como la mujer de alguien a quién he de conocer, alguien querido.
Me envuelve la culpa porqué seas mi mujer 
y yo tu marido
Trato de llevar tu ritmo
Navego contra corriente, pero no lo consigo
Que amargos son mis sueños cuando estoy contigo
Solo, sólo yo y mi acalorado ombligo
Siento que tiemblo cuando de tú prestado vientre respiro
Mujer ajena, de mis deseos eres mujer, ajena
Mujer que no entiende que mi sed de amar sólo se calma cuando entre sus piernas resucito.
Ya no se que hacer para dejar de ser lo que soy contigo
Ya no se que hacer para no ahogarme en el iracundo caudal de este río
Dime tú, tu que lo sabes todo
Dímelo tú, mujer sin marido.




martes, 4 de septiembre de 2012

¿Por qué nuestras pláticas nunca terminan?




¿Por qué nuestras pláticas nunca terminan? 
¿Por qué se quedan ahí, así, 
colgadas del más fino y terso de los sentimientos?

¿Es que no nacimos para encontrarnos? 
¿para conocernos?
¿para sencillamente amarnos pues -como hacen los que se quieren-?.

He intentado acallar las voces que en mi susurran "búscala",
pero sólo he conseguido sus gritos,
y me consuelo tratando de entender las cosas,
no quiero quitar de mi camino las espinas porque quitaría también las rosas.
Voy día a día amaneciendo a las respuestas, a tus respuestas,
doy vueltas al rededor de mis deseos
y día a día me pregunto ¿Qué será de mi vida si nunca la tengo?
y mi silencio ha sido mi única respuesta.

Luego detengo un momento el tiempo, 
impido que la vejez siga mordiendo mi cuerpo 
y pienso, pienso en ti... 
pienso en sí tú, al igual que yo, te has hecho ajena a todo excepto a mí. 

No creo que en esta vida exista un tiempo y un momento para todo,

no creo que las distancias perdonen a los corazones,
no creo que nuestras lunas coincidan algún día en la misma noche.