domingo, 1 de abril de 2012

Una extraña conocida

Podría jurar que no te he visto antes
Podría jurar qué no fui yo quien te soñó
Podría jurar qué mi anhelo no fue artífice de tu presencia
Podría jurar hasta hacerme preso de mis palabras atestiguando tu ausencia

Apretando los dientes podría jurar que no miento
Podría jurar hasta el cansancio, hasta quedarme sin aliento
No importa, nada importa, sin pensar juraría lo que no siento
Por ver tu sonrisa una vez más cautivar el tiempo

Y es que ahora eres como una estrella extinta hace ya muchos años
Puedo ver tu luz pero no sentir tu calor...
Eres como un regalo del tiempo a cada momento, a cada instante incesante
Eres agua evaporándose en el desierto..., y perderte es lo que más me duele

Vaya desperdicio ahora estás hueca por dentro.
¡Tú corazón ya no puede sentir amor!
¿Quién le robó el valor a la esperanza?
¿Quién volvió el equilibrio a la balanza?
Si para ti siempre en invierno también fue primavera

Y es que no es posible olvidar las tardes coloridas, donde no adolecía la  adolescencia
En las que te acompañaba al caminar aquella hermosa sinfonía
Dirigida por mi ausencia, aplaudida por mi deseo
Escoltada por el tibio versar del viento
Que con el transcurrir de los años todo olvida
Tú no eras más que un amargo poema a la vida, a mi vida

Ahora...
Como no sentir que se me encoje la piel al saberme cierto...
Al saberme parte de ti y de ti hoy tan muerto
Como no sentirme timado si compre la más hermosa fantasía y ahora no es más que un triste lamento
Un monumento a la inmundicia
Arrebatada de todo por nada a la fuerza de las caricias

Sí ha de ser necesario tu desperdicio
Que venga el tiempo
Que venga la vida
Que venga quien tenga que venir
Y me lo diga...